Una mirada a la mudanza presidencial: “caos controlado” en la Casa Blanca

Una mirada a la mudanza presidencial: “caos controlado” en la Casa Blanca

Casa Blanca, Washington. Cualquier mudanza genera estrés. Pero la que tiene lugar en la Casa Blanca, con el cambio de gobierno en curso, es definida como un “caos controlado”, según los testimonios de funcionarios que han participado en este proceso durante años.

La mudanza de la familia presidencial saliente y entrante ocurre el mismo día de la toma de posesión, cuando se instala un nuevo gobierno, el 20 de enero. Esto ocurre cada cuatro u ocho años, dependiendo de si el presidente sirve en uno o dos mandatos.

Mientras se juramenta al nuevo presidente en el Capitolio, un centenar de trabajadores de la mansión presidencial se embarcan en una misión contrarreloj para sacar las pertenencias del presidente saliente y hacer que los nuevos inquilinos se sientan como en casa.

Y ese proceso comienza muy temprano.

Una larga jornada

Lina Mann, miembro de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, explicó a la Voz de América que desde la madrugada del 20 de enero, se desarrolla una “masiva campaña” en la que se limpia profundamente la residencia, se remplazan alfombras, se hacen trabajos de carpintería y se pintan algunas paredes.

Tradicionalmente, la familia saliente recibe a la entrante en la Casa Blanca, donde comparten unos momentos antes de partir juntos al Capitolio para la ceremonia de traspaso de poder.

Es en ese momento cuando comienza la cuenta regresiva. Todo debe estar listo para el momento en que el nuevo presidente retorne.

“Comienzan a traer las pertenencias de la pareja presidencial. Se llenan los armarios con la ropa de la familia entrante, se acondiciona el refrigerador con la comida que les gusta y se redecoran algunas salas”, cuenta Mann.

Sin embargo, el presidente Trump confirmó que no asistirá a la investidura de Joe Biden y un funcionario de su administración dijo a la VOA que es “improbable” que el mandatario siga la tradición de recibir a la pareja presidencial entrante.

La Casa Blanca ha informado que “todavía no existen detalles” sobre cuándo y cómo se realizará la mudanza de la familia Trump.

Empleados cargan camiones con las pertenencias de los empleados de la administración saliente en la Casa Blanca, el 14 de enero de 2020. (Foto: VOA/REUTERS/Erin Scott)

Judd Deere, subsecretario de Prensa de la administración saliente, empacaba sus pertenencias el jueves en la noche, como lo hacían otros funcionarios. “La familia presidencial estará haciendo los preparativos pertinentes”, aseguró a la VOA.

Deere remarcó que Trump “está enfocado en una transición ordenada” para que los nuevos inquilinos “tengan todo lo que necesitan”, e indicó que la Oficina Oval no será “tocada” hasta el 20 de enero.

Christopher Emery, quien ocupó el puesto de ujier en la Casa Blanca durante los gobiernos de los presidentes Ronald Reagan, George W. Bush y Bill Clinton, considera que todo apunta a que Trump se irá más temprano, “lo que hará mucho más fácil el trabajo de los empleados de la residencia, ya que no tendrán que hacer la mudanza de la familia entrante y saliente al mismo tiempo, el mismo día”.

Una transición diferente

Las mudanzas presidenciales son una tarea que puede acarrear hasta un año de planificación, pero son mucho más “difíciles” cuando se trata de un presidente que no logra un segundo mandato, detalla en una publicación la Administración de Archivos de Estados Unidos (NARA, por sus siglas en inglés), una de las agencias involucradas en esta misión.

El proceso de transición es “un esfuerzo coordinado” que históricamente ha incluido reuniones previas y un paseo por la residencia ofrecido por la primera dama saliente a la entrante, algo que no ha ocurrido en esta ocasión.

“Afortunadamente los Biden han estado en la Casa Blanca, así que tienen una idea de cómo luce”, dijo Emery.

Equipo del presidente Richard Nixon en plena labor de mudanza, el 20 de enero de 1969. En 1974, cuando Nixon renunció a la presidencia, se archivaron aproximadamente 42 millones de páginas de documentos, según NARA. (Foto: Nixon Library)

La NARA se encarga de garantizar el traslado de documentos físicos y electrónicos, artefactos y hasta regalos del presidente a los archivos nacionales, el mismo 20 de enero.

Esta tarea está en marcha ahora, según la agencia, pero advierte que fue impactada por la demora de un proceso de transición que no fue aprobado por el presidente Trump, hasta varias semanas después de haber sido derrotado en las elecciones.

“El financiamiento necesario de la OMB [Oficina de Gestión y Presupuesto] se retrasó durante muchas semanas después de las elecciones, lo que ha provocado retrasos en la organización de la transferencia de los registros presidenciales de Trump a la custodia de NARA”, explicó la agencia federal a la VOA.

Aun así, tomarán posesión de los documentos oficiales el 20 de enero, de acuerdo con la Ley de Registros Presidenciales.

Una lucha contra el tiempo

Normalmente el proceso de mudanza demora cinco horas, que es el mismo período de tiempo que duran los actos ceremoniales en el Capitolio, seguidos de un desfile por la Avenida Pensilvania.

Pero este año, debido a la pandemia no se realizará el tradicional desfile, sino que será virtual, por lo que la llegada del nuevo presidente a la Casa Blanca ocurrirá antes de lo acostumbrado.

“El desfile siempre ha ofrecido a los empleados de la residencia presidencial un par de horas, o más, para terminar de arreglar todo, pero en este caso, los Biden pueden estar llegando entre la una o las dos de la tarde, lo cual son dos horas antes de lo esperado, típicamente”, estimó Emery.

Por todo ello, la Asociación Histórica de la Casa Blanca está atenta para marcar en sus anales las “anomalías” que puedan ocurrir durante esta transición. 

“Nuestra misión es preservar la historia de la Casa Blanca”, subrayó Mann.

Publicado originalmente en VOA Noticias.

Jorge Agobian

Periodista de la era digital. Reportero de la división de Latinoamérica de la Voz de América, en Washington DC. Su cobertura contempla la presentación de los hechos desde una perspectiva internacional que incluye el seguimiento de las reacciones de la Casa Blanca, Departamento de Estado, y otras instituciones públicas y privadas estadounidenses.